martes, 15 de noviembre de 2016

EDIFICIO AMIGOS


Desde el primer día de clase, el edificio de "Amigos" me llamó mucho la atención. Por sus columnas, por su amplia y muy alta entrada. También el interior por esos espacios tan grandes, con formas muy sencillas (esferas y cubos) y por las salas con paredes de cristal.

      

La fachada tiene una estructura seriada de pilares, repitiendo uno tras otro la misma figura.  Es un sistema de elementos de hormigón, da la sensación de ser grandes "estatuas" verticales que "protegen" al edificio. 
Me da la impresión de que relaciona el interior con el exterior, como si hubiera un vínculo entre el propio césped y el interior del edificio. Con espacios amplios e iluminados al igual que el jardín. Su diseño  muestra preciosos espacios interiores con vistas espectaculares y, como he dicho, con gran luminosidad.  

La imagen exterior, creada principalmente a base de hormigón y el vidrio, tiene una precisión técnica que me llama mucho la atención. Mezcla dos aspectos muy distintos; por un lado es una arquitectura muy expresiva (nos transmite y muestra el carácter de las carreras universitarias que se estudian en este edificio) y por otro lado es obvio la calidad visual. El hecho de que se haya construido principalmente de hormigón también transmite esa estabilidad y solidez que emula a las carreras universitarias que ahí se estudian y además establece una coherencia con los edificios vecinos.


                




Es muy curioso el interior del edificio, porque además de seguir con la estética del exterior: grandes techos con figuras geométricas muy puras y líneas claramente definidas, en el esta parte de "Amigos" se puede ver con más claridad todo esto.
Si nos fijamos en esta fotografía en la que vemos dos plantas desde las escaleras todo se reduce a líneas, paralelas y perpendiculares. Son figuras geométricas sencillas, definidas y puras.
Se basa en la repetición de estos elementos y patrones. Todo esto nos lleva a un patio central, en el que a diferencia de las escaleras, predomina la esfera.  

Este hall parece el origen (el centro) del edificio donde se ve mayor actividad, espacio y circulaciones. Además a su alrededor hay distintas áreas destinadas a los usuarios, tanto estudiantes, como profesores o visitantes. 

Desde mi punto de vista, es un edificio muy original y característico.

martes, 25 de octubre de 2016

Excursión al ayuntamiento y al Museo de Navarra




Las líneas y la perspectiva puede hacer que un mismo elemento cambie de forma extraordinaria.

Con esta experiencia he aprendido que la posición y la imaginación de uno a la hora de hacer fotografías nos permite hacer una inmensidad
de realidades.
Cómo un contraluz y unas líneas hace que veamos una puerta con diferentes ojos.


Me planteé guiarme por las líneas del ayuntamiento y de las diferentes posiciones que yo escogía para ver cómo un edificio puede "cambiar" su forma de una fotografía a otra.



Podemos ver la diferencia de la misma puerta, en concreto el arco superior de la puerta, cómo cambia una fotografía respecto a la otra solamente porque una está hecha a contra luz y la otra no.

También hicimos pruebas con un vallado de fiestas que estaba ahí. Pudimos comprobar que dependiendo de la perspectiva que le demos a nuestra fotografía y del uso que hagamos de las líneas de los propios tablones, podemos crear sensaciones muy distintas.

                

Después fuimos al Museo de Navarra. Pudimos disfrutar de unas vistas preciosas de Pamplona en la terraza.

Después de relajarnos con estas vistas, nos dirigimos directamente a la planta donde se encontraban los cuadros: El Retrato del Marqués de San Adrián, pintado por Francisco de Goya. Y en especial hablamos de;  El Viático en la montaña Navarra. El baztán" (1917), de Javier Ciga. 

Este cuadro al igual que el Retrato del Marqués de San Adrián me llamaron mucho la atención por la sensación que da la luz, parece que están iluminados por algún foco.


Fue una experiencia muy relajante y distinta. La finalizamos probando la velocidad de la cámara, haciendo que nuestro profesor "parezca" un fantasma:


lunes, 3 de octubre de 2016

¡Precioso!

Es curioso, normalmente no nos damos cuenta de las pequeñas cosas que nos pasan un día cualquiera. Eso que aparentemente es insignificante es lo bello del día a día. 

En un principio pensé en elegir un día especial para realizar esta práctica. Un día distinto a mi rutina, así tendría más opciones a la hora de escribir. Pero, ¿porque un día como otro cualquiera no es especial?
Me hice esta pregunta. Quería mostrar algo novedoso y curioso en esta práctica, ¿un día cualquiera de mi rutina no es novedoso para otra persona? Me dio la sensación de que no estaba valorando mi día a día, así que decidí escoger un día tan normal como otro cualquiera. 

Viernes 30 de septiembre. Me levanto, me visto, desayuno… todo normal, como siempre. Cojo el coche y me dirijo a la universidad. Llevo la cámara en el asiento del copiloto y aunque no puedo hacer la foto me fijo en una pequeña bandada de pájaros. Algo tan cotidiano y simple como unos pájaros no me suele llamar la atención, pero ese día sí. Observé pensativa qué bonita era la simpleza de lo que estaba viendo; un cielo totalmente azul, sin una sola nube, y ahí, un pequeño grupo de pájaros, no más de 8. Parecía un banco de peces en el mar. 
¡Precioso!

Estoy en la universidad, es un viernes normal, ¡por fin viernes! Llega el descanso de la asignatura y se me queda grabada una imagen, cotidiana como la que más. Mi grupo de guión. Nos habíamos reunido en las escaleras de clase, los 5, en dos peldaños. Habíamos formado, sin darnos cuenta, un círculo. Hablábamos de nuestro trabajo, hablábamos en equipo, nos escuchábamos unos a otros, planeando cual es el siguiente paso que debíamos dar. 
¡Precioso!

Llego a mi pueblo y les hago una visita a mis abuelos antes de ir a casa. Como todos los días. Pero este viernes fotografío instantes. Entro a la cocina y ahí están, como todos los días a las 2 y media del medio día. Mi abuela se aparta del plato, se limpia la boca para darme un beso y me dice lo guapa que estoy. Mi abuelo me grita: ¡Hombre!, como todos los días. Y mi tía me pregunta por la universidad. 
Cotidianidad. ¡Precioso!

Es viernes, como todos los viernes toca ver a mi amiga “trabajadora”. Digo trabajadora porque de lunes a jueves no nos podemos ver por el trabajo de esta. Lo importante es estar juntas, como todos los viernes y fin de semana. ¿Qué plan? le pregunto el día anterior. Te voy a llevar a La Rioja a ver las vacas. ¡A la Rioja se ha dicho! Me subo en el coche de mi amiga “trabajadora”, nos damos dos besos, ella pone la música y yo fotografío el instante. 
Amistad. ¡Precioso!

La verdad es que siempre que vamos a “ver vacas” lo que hacemos es comer pipas y beber cañas. Así que, como un día cualquiera, hacemos unos cuantos kilómetros para “ver las vacas”. Yo hago una “fotografía” al instante: las dos sentadas en un pequeño escalón de un portal, a metro y medio del vallado, “viendo las vacas” mientras tiramos las cáscaras al suelo y hablamos de todo. 
Vacas. ¡Preciosas!

Podría elegir unas cuantas fotografías más que recuerdo, pero hay una en especial que me gustaría contar. Todo el mundo tiene buenos recuerdos del verano, en mi caso (y en el de mis amigas) una de las señales de que es verano (que nos recuerda al verano) es el bingo. Sí, jugar al bingo en el pueblo. En distintos pueblos. A todos los pueblos que hemos ido este verano hemos jugado al bingo. Es como un signo de que el verano sigue. Pues bien, esta es la última foto que guardo como especial del viernes; se nos acerca un desconocido ofreciéndonos (junto a su niña) unos cartones de bingo. Nosotras nos miramos, sonreímos. ¿Parece ser que el verano dura y dura?
Verano. ¡Precioso!

lunes, 19 de septiembre de 2016

RAMAS DE AMISTAD



Siempre había opinado que detestaba vivir en un pueblo, en un sitio tan "retrasado", solitario... No le valía la tranquilidad porque eso le recordaba a la soledad. Quería irse lejos, muy lejos, a algún sitio inmenso donde nadie le conociera ni se interesara por su vida. Un sitio donde poder pasar desapercibido. Un sitio donde poder hacer locuras sin preocuparse del "qué dirán".

Lo hizo, hoy es una piña más en el inmenso árbol de la ciudad. Es feliz, tiene su trabajo, su rutina, su futuro planeado. Ha conseguido su sueño, nadie se preocupa por sus problemas, cada uno vive el estrés del día a día, viajando de rama en rama para llegar al lugar de trabajo, a casa a descansar... Lo que siempre había soñado. Le gusta.

Pero algo pasa, ha conseguido lo que quería, aun así se siente perdido. Su presente está difuso, sabe que le falta algo que quiere evitar, pero sigue estando ahí...en el fondo.

Su familia, sus amigos, esos que ha dejado en el sitio que "detestaba". ¿De verdad lo odiaba?

Lo echaba de menos, algo no encajaba. Claro que no encajaba. Él no encajaba. 
Por fin lo comprendió, su camino fue largo, aun le quedaba mucho por delante. Su vida estaba en la ciudad, pero su origen eran sus amigos, su familia, su pueblo. 

Cada verano vuelve a sus orígenes. Sin menospreciarlos, sino disfrutando de lo que en un pasado evitaba. 

Hasta hoy no se daba cuenta de la suerte que tenía, la amistad verdadera de la infancia. Algo que la distancia de la ciudad no podía destruir. 















Para preservar un amigo 3 cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Proverbio Italiano




Ser amigos significa
estar cerca:
en las buenas y en las malas.
Compartir el día a día,
o quizá vernos,
cada tanto. 
Compartir un pasado
o soñar un futuro.
Enfrentar problemas, 
conocernos, escucharnos,
resolver juntos.
Saber dar, pero también recibir. 
Valorar. Disfrutar. Regalar.
Descubrir. Sumar. Apoyar.
Repartir. Perdonar.
Aprender y enseñar.
Comprender. Sonreír.
Celebrar.




martes, 13 de septiembre de 2016

Fotografía, ambigüedad


Siempre nos fiamos de las imágenes. Hoy en día cualquier persona es capaz de retocar una  imagen, subirla a una red social y engañar a cientos de personas. Se hace a diario, ya sean engaños más “graves” como noticias falsas o un simple retoque para quitar un “michelin” que me sobra en la tripa…

La exposición de Joan Fontcuberta me hizo reflexionar sobre algo tan sencillo como; la fotografía es tan bella como ambigua. Con un simple móvil podemos grabar la realidad pero transformándola en lo que nosotros queramos. Un ángulo u otro puede transformar la realidad. 

Vivimos a través de las pantallas, de las imágenes. “Una imagen vale más que mil palabras” decimos, pero ¿y si esa imagen no es la realidad? También nos la creemos, por lo menos en un primer instante. Está claro que estamos pasando por uno de los mejores momentos de la imagen, pero ¿somos muy confiados?

Sí. Admito que soy confiada respecto a las imágenes. Personalmente, estoy muy acostumbrada, he crecido con fotografías, series, películas que, más reales o más fantásticas, me las creo, porque disfruto de la imagen. Sé que eso ha creado en mí el no cuestionarme la realidad o “falsedad” de lo que veo a lo largo del día en un ordenador o televisor o en internet. Pero por otro lado, disfruto de las posibilidades de la imagen.

En la exposición de Joan Fontcuberta me sorprendió la facilidad que demostraron, en aquellos años 60, para hacer desaparecer de una fotografía a una persona. Cuales eran ya las posibilidades y la calidad de la fotografía en aquellos años. 
Joan Fontcuberta dice: “El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad”. Y tiene razón, porque como he dicho antes, la fotografía nunca cuenta la realidad tal y como es. Lo que pasa es que nosotros, aunque veamos la realidad y luego la fotografía, damos por hecho que es lo mismo, que es la verdad. Y esto es una dote muy importante que nos ofrece el mundo de la fotografía. 


Es algo fantástico. Poder, gracias a una máquina y a nuestra imaginación, poder crean un mundo nuevo a partir de la realidad. La fotografía, desde mi punto de vista, nos ofrece un sinfín de posibilidades y de mundos a poder crear. 

Creo que hay que tener habilidad para poder crear un mundo realmente bello a través de la fotografía, algo que no considero que yo tenga. Pero lo bueno de la fotografía es que cada uno puede expresarlo y sentirlo de distinta manera. Con el simple hecho de enfocar un “punto”, elegir tu interés y encuadrarlo de una u otra manera, ya estás haciendo arte. Mejor o peor, todos podemos crear algo nuevo a través de una cámara. 
Por eso me gusta la fotografía, porque tenemos la libertad para crear una segunda, tercera, cuarta….verdad apretando un botón. Y este es mi objetivo; conocer más a fondo la fotografía, conocer mis posibilidades y mis “mundos imaginarios”. 

Quiero engañar, transformar, JUGAR con la realidad y crear algo NUEVO.