Siempre había opinado que detestaba vivir en un pueblo, en un sitio tan "retrasado", solitario... No le valía la tranquilidad porque eso le recordaba a la soledad. Quería irse lejos, muy lejos, a algún sitio inmenso donde nadie le conociera ni se interesara por su vida. Un sitio donde poder pasar desapercibido. Un sitio donde poder hacer locuras sin preocuparse del "qué dirán".
Lo hizo, hoy es una piña más en el inmenso árbol de la ciudad. Es feliz, tiene su trabajo, su rutina, su futuro planeado. Ha conseguido su sueño, nadie se preocupa por sus problemas, cada uno vive el estrés del día a día, viajando de rama en rama para llegar al lugar de trabajo, a casa a descansar... Lo que siempre había soñado. Le gusta.
Pero algo pasa, ha conseguido lo que quería, aun así se siente perdido. Su presente está difuso, sabe que le falta algo que quiere evitar, pero sigue estando ahí...en el fondo.
Su familia, sus amigos, esos que ha dejado en el sitio que "detestaba". ¿De verdad lo odiaba?
Lo echaba de menos, algo no encajaba. Claro que no encajaba. Él no encajaba.
Por fin lo comprendió, su camino fue largo, aun le quedaba mucho por delante. Su vida estaba en la ciudad, pero su origen eran sus amigos, su familia, su pueblo.
Cada verano vuelve a sus orígenes. Sin menospreciarlos, sino disfrutando de lo que en un pasado evitaba.
Hasta hoy no se daba cuenta de la suerte que tenía, la amistad verdadera de la infancia. Algo que la distancia de la ciudad no podía destruir.
Para preservar un amigo 3 cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Proverbio Italiano
Ser amigos significa
estar cerca:
en las buenas y en las malas.
Compartir el día a día,
o quizá vernos,
cada tanto.
Compartir un pasado
o soñar un futuro.
Enfrentar problemas,
conocernos, escucharnos,
resolver juntos.
Saber dar, pero también recibir.
Valorar. Disfrutar. Regalar.
Descubrir. Sumar. Apoyar.
Repartir. Perdonar.
Aprender y enseñar.
Comprender. Sonreír.
Celebrar.


