lunes, 19 de septiembre de 2016

RAMAS DE AMISTAD



Siempre había opinado que detestaba vivir en un pueblo, en un sitio tan "retrasado", solitario... No le valía la tranquilidad porque eso le recordaba a la soledad. Quería irse lejos, muy lejos, a algún sitio inmenso donde nadie le conociera ni se interesara por su vida. Un sitio donde poder pasar desapercibido. Un sitio donde poder hacer locuras sin preocuparse del "qué dirán".

Lo hizo, hoy es una piña más en el inmenso árbol de la ciudad. Es feliz, tiene su trabajo, su rutina, su futuro planeado. Ha conseguido su sueño, nadie se preocupa por sus problemas, cada uno vive el estrés del día a día, viajando de rama en rama para llegar al lugar de trabajo, a casa a descansar... Lo que siempre había soñado. Le gusta.

Pero algo pasa, ha conseguido lo que quería, aun así se siente perdido. Su presente está difuso, sabe que le falta algo que quiere evitar, pero sigue estando ahí...en el fondo.

Su familia, sus amigos, esos que ha dejado en el sitio que "detestaba". ¿De verdad lo odiaba?

Lo echaba de menos, algo no encajaba. Claro que no encajaba. Él no encajaba. 
Por fin lo comprendió, su camino fue largo, aun le quedaba mucho por delante. Su vida estaba en la ciudad, pero su origen eran sus amigos, su familia, su pueblo. 

Cada verano vuelve a sus orígenes. Sin menospreciarlos, sino disfrutando de lo que en un pasado evitaba. 

Hasta hoy no se daba cuenta de la suerte que tenía, la amistad verdadera de la infancia. Algo que la distancia de la ciudad no podía destruir. 















Para preservar un amigo 3 cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Proverbio Italiano




Ser amigos significa
estar cerca:
en las buenas y en las malas.
Compartir el día a día,
o quizá vernos,
cada tanto. 
Compartir un pasado
o soñar un futuro.
Enfrentar problemas, 
conocernos, escucharnos,
resolver juntos.
Saber dar, pero también recibir. 
Valorar. Disfrutar. Regalar.
Descubrir. Sumar. Apoyar.
Repartir. Perdonar.
Aprender y enseñar.
Comprender. Sonreír.
Celebrar.




martes, 13 de septiembre de 2016

Fotografía, ambigüedad


Siempre nos fiamos de las imágenes. Hoy en día cualquier persona es capaz de retocar una  imagen, subirla a una red social y engañar a cientos de personas. Se hace a diario, ya sean engaños más “graves” como noticias falsas o un simple retoque para quitar un “michelin” que me sobra en la tripa…

La exposición de Joan Fontcuberta me hizo reflexionar sobre algo tan sencillo como; la fotografía es tan bella como ambigua. Con un simple móvil podemos grabar la realidad pero transformándola en lo que nosotros queramos. Un ángulo u otro puede transformar la realidad. 

Vivimos a través de las pantallas, de las imágenes. “Una imagen vale más que mil palabras” decimos, pero ¿y si esa imagen no es la realidad? También nos la creemos, por lo menos en un primer instante. Está claro que estamos pasando por uno de los mejores momentos de la imagen, pero ¿somos muy confiados?

Sí. Admito que soy confiada respecto a las imágenes. Personalmente, estoy muy acostumbrada, he crecido con fotografías, series, películas que, más reales o más fantásticas, me las creo, porque disfruto de la imagen. Sé que eso ha creado en mí el no cuestionarme la realidad o “falsedad” de lo que veo a lo largo del día en un ordenador o televisor o en internet. Pero por otro lado, disfruto de las posibilidades de la imagen.

En la exposición de Joan Fontcuberta me sorprendió la facilidad que demostraron, en aquellos años 60, para hacer desaparecer de una fotografía a una persona. Cuales eran ya las posibilidades y la calidad de la fotografía en aquellos años. 
Joan Fontcuberta dice: “El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad”. Y tiene razón, porque como he dicho antes, la fotografía nunca cuenta la realidad tal y como es. Lo que pasa es que nosotros, aunque veamos la realidad y luego la fotografía, damos por hecho que es lo mismo, que es la verdad. Y esto es una dote muy importante que nos ofrece el mundo de la fotografía. 


Es algo fantástico. Poder, gracias a una máquina y a nuestra imaginación, poder crean un mundo nuevo a partir de la realidad. La fotografía, desde mi punto de vista, nos ofrece un sinfín de posibilidades y de mundos a poder crear. 

Creo que hay que tener habilidad para poder crear un mundo realmente bello a través de la fotografía, algo que no considero que yo tenga. Pero lo bueno de la fotografía es que cada uno puede expresarlo y sentirlo de distinta manera. Con el simple hecho de enfocar un “punto”, elegir tu interés y encuadrarlo de una u otra manera, ya estás haciendo arte. Mejor o peor, todos podemos crear algo nuevo a través de una cámara. 
Por eso me gusta la fotografía, porque tenemos la libertad para crear una segunda, tercera, cuarta….verdad apretando un botón. Y este es mi objetivo; conocer más a fondo la fotografía, conocer mis posibilidades y mis “mundos imaginarios”. 

Quiero engañar, transformar, JUGAR con la realidad y crear algo NUEVO.